viernes, 23 de diciembre de 2016

PETRICOR

No me gusta como suena esta palabra, nunca podría ser mi palabra favorita. 
Pero me representa más que ninguna otra.
El olor a tierra mojada.

He leído hace poco que tenemos que encontrar nuestro elemento de la creatividad.
Aquel que nos hace felices, aquel que nos lleva a crear.
El mío, sin dudarlo ni medio segundo, es el agua.

Me encanta, me apasiona, desde siempre.

Todos mis mejores momentos están relacionados con ella.
Los más intensos, y en los que he sentido más paz.

Como esos días de playa tan tranquilos y apacibles, y a la vez tan inolvidables.
Con la tierra que se te queda hasta en el más pequeño recoveco de tu agotado cuerpo (porque ya sabes, aunque vayas a tumbarte a la bartola, la playa cansa).
Con el pelo enredado, pero qué precioso es ese enredo.

Una cosa que, particularmente me parece muy especial, es pasear cuando hay lluvia.
A veces, parece que en las ciudades no haya tierra, no hay naturaleza, es todo cemento y cristal.
Pero, los días de lluvia, aunque estés en el mismo centro de Barcelona, la calle huele a tierra mojada.

Es como si la tierra nos quisiese gritar que está viva. Más viva que nunca.

viernes, 16 de diciembre de 2016

El lenguaje de las caricias

Cómo me gustan las caricias. Dicen tantas cosas que no queremos decir con palabras...

Dicen te quiero, o no te quiero.
Dicen estoy enfadada.
Dicen mejor no hables...

Pero por lo que más me gustan es por la sencillez.
Sólo tienes que tocar a alguien.
Ni siquiera tiene que ser voluntario.

Y es que puedes acariciar a alguien como si fuera arte,
o como si fuera el Sol.
Una fuerza de la naturaleza.

Puedes acariciar y con esa caricia decir adiós.
O hola.
O nada.

Puedes acariciar a un animal y darle amor, aunque no te entienda.
Puedes acariciar a alguien para que te entienda mejor.
Porque a veces, queremos tanto que no podemos decirlo con palabras.

Y es que cómo me gustan las caricias.

viernes, 2 de diciembre de 2016

Y, ¿de quién es la culpa?

Ya lo decía Fito, "siempre es la mano y no el puñal".

Últimamente estoy pensando mucho, dándole muchas vueltas al hecho de los desahucios,
o al hecho de que corten el gas o la luz a personas sin recursos.

Durante mucho tiempo, mi pensamiento principal ha sido "es su trabajo", o "es lo que deben hacer".
Sí, he pensado esto durante mucho tiempo. Alguien tiene que hacer que la ley se cumpla, ¿no?

Pero, ¿y si esta ley no es justa? ¿Y si esta ley no va a favor del pluebo, sino en su contra?
Creo que cualquier persona que ponga hoy las noticias (hoy o mañana, lo mismo da) se dará cuenta de que muchas de las leyes que tenemos no son justas.

¿Por qué algunas personas, que no tienen nada, además tienen que pasar por el calvario de no tener hogar?

¿Por qué hay una ley que permite a un banco echar a una familia entera a la calle, a una familia sin ingresos de ningún tipo?

¿Y si fueras tú? ¿Y si te pasase a ti?

He conocido a personas que por una mala época, un revés de la vida o alguna mala decisión se ha quedado sola. Y qué hace la ley? Le da la espalda. Lo echa de su casa, lo arranca de su vida a rastras.

Así que no, ya no pienso que sea su trabajo. No lo es. Lo siento.

O quizás lo es, pero estamos acabando con toda la humanidad que nos queda.

Sí, me estoy volviendo extremista. Pero una vez te das cuenta de una injusticia ya no puedes dejar de verla.

¿Y aquellas personas que se dedican a fabricar "medicamentos" para la pena de muerte?
¿Y aquellos que encendían las duchas de gas?
También cumplían con su trabajo, ¿no?