No me digas cosas, ni feas ni bonitas.
Dímelas perfectas, como tú,
como yo, como cualquiera.
Dime la verdad, lo que hay.
Pero si me duele cállatelo.
No digas nada. No quiero saber.
Y no, no voy conocer a tu nueva novia que no es tu novia.
No quiero saber, aunque debiera.
No quiero deber, ni debo obligar.
Tampoco quiero decirte nada.
Mejor no hablemos. ¿De qué?
Como si no existiera. Como si no doliese.
Si me has herido, ¿qué quieres?